Me platicó que un día ya no pudo más y se tiro al barranco, sabía que aún ahí, en lo más profundo de su fango los recuerdos lo acompañarían, el sabor y los olores de otros tiempos permanecerían atados a él por siempre, sólo que esta vez herido por la caída y más ciego que antes, podía darse el lujo de engañarse diciendo que el golpe había borrado lo que antes sentía.

Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados